lunes, 25 de mayo de 2009

Secuencias. A prueba de muerte (Death Proof)

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A prueba de muerte (Death Proof), de Quentin Tarantino, contiene una de las secuencias de choques de autos más deslumbrantes, técnicamente, de la historia del cine. Luego de un baile que Arlene (Vanessa Ferlito) realiza en un bar llamado Texas Chili Parlor a Stuntman Mike Mikke (Kurt Russell) –por una apuesta anunciada a través de la radio por Jungle Julia (Sydney Poitier)–, el grupo de mujeres integrado por las mencionadas más Shanna (Jordan Ladd) y Lanna Frank (Monica Staggs) sale del lugar, en auto, hacia un lago cercano. Mientras ellas se dirigen al estero, Stuntman Mike se encarga de asesinar dentro de su coche –un Chevrolet de los setenta acondicionado a prueba de muerte– a otra mujer que se encontraba en el sitio. El crimen se efectúa utilizando al vehículo como arma. Entonces, el personaje interpretado por Russell rebasa al otro automóvil, da un giro vertiginoso para posicionarse frente a él, apaga las luces con un movimiento de dedos agresivo y acelera sin soltar el freno.


En el minuto 50:57 de la cinta comienza el brutal choque que provoca la muerte de las cuatro mujeres y la hospitalización del hombre. Durante ese lapso, que dura 36 segundos, se efectúan 33 cortes que muestran cuatros de las cinco perspectivas de la colisión. El momento previo es preparado por Tarantino por un ritmo de montaje acompasado con los movimientos de las cuatro mujeres, teniendo como fondo una melodía de Dave, Dee, Dozy, Beacky, Mich and Tick. Los planos enfocan el rostro de cada una de ellas cuidando la cadencia del desplazamiento de sus cabezas con la resonancia de la música. Una de las figuras exige un volumen más alto y entonces el Chevy de los setenta se encuentra a escasos metros, viajando a una velocidad cercana a los 300 kilómetros por hora, cuando repentinamente enciende sus luces y un segundo después se lleva a cabo el despiadado golpe.

El primer punto de vista es el de Shanna, quien desde la parte trasera del copiloto sale disparada por el parabrisas. La segunda perspectiva es la de la conductora, Lanna Frank, quien recibe al auto de frente. Las escenas de este ángulo son cuatro, dos de ellas tomadas desde arriba. El encuadre final de esta óptica comprende el tenis que se desprende del pie de Shanna al salir proyectada. El tercer enfoque es el de Jungle Julia, que lleva su pie derecho fuera de la ventana del copiloto. En el instante del choque, la totalidad de su pierna se desliga de su cuerpo. El siguiente corte muestra cómo el miembro cae precipitadamente en el pavimiento. Finalmente, la perspectiva de Arlene, la única que lleva puesto el cinturón de seguridad, exhibe tres planos deslumbrantes: close up a su cara, acercamiento a sus ojos –que se cierran tratando de evitar la imagen de su muerte– y el momento en el que una de las llantas del auto de Stuntman destruye su rostro al pasar por encima de él. La imagen que proyecta los dedos del conductor del Chevy al tiempo que prende las luces del auto, sirve para anunciar el cambio entre las perspectivas de las protagonistas.

Así, en la historia el choque acontece una sola vez, mientras que en el relato sucede en cuatro turnos. El director estadounidense tuvo que grabar esta secuencia en muchas ocasiones, al menos las siguientes: la de la colisión efectiva entre los dos autos (filmada por distintas cámaras para brindar los puntos de vista de atrás, de arriba, de lado, de frente y de la parte final del suceso); las tomas de frente a Stuntman y las correspondientes a las perspectivas de cada una de las mujeres, sin contar los acercamientos que existen en el interior del vehículo que las transporta. La secuencia termina con la caída del Chevy mientras se expone la imagen que éste lleva en el cofre: una calavera color blanco. El desvanecimiento a negro anuncia la finalización de una cadena de imágenes impactantes y vertiginosas. Lástima que, como sucede con todo el cine de Tarantino, este ordenamiento técnicamente perfecto le sirva para decir cualquier cosa. O lo que es peor: nada.

2 comentarios:

  1. Has definido bien a Tarantino: es la nada. Aunque técnicamente, sí, es bueno. No más que eso. Tu descripción, por otro lado, es tan buena como la escena. Salud.

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  2. Gracias por el comentario. Salud, David.

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